EL FLÚOR: UN OLIGOELEMENTO INDISPENSABLE PARA EL SISTEMA OSTEOARTICULAR

El cuerpo humano está formado por más de doscientos huesos, unas cien articulaciones y más de seiscientos cincuenta músculos que actúan de una manera coordinada para permitir que el organismo mantenga su postura, se mueva y realice sus funciones.

La función principal del aparato locomotor es coordinar los huesos, los músculos y las articulaciones para producir movimiento.

1. SISTEMA ÓSEO:

El Sistema Esquelético está formado por unos 208 huesos y por fibras que forman los ligamentos y los tendones.
El tejido óseo se renueva y reabsorbe de manera continuada, gracias a la función de sus células.

Los huesos llevan a cabo varias funciones:

– Funciones mecánicas: soporte y sostén, y protección de órganos vitales.
– Funciones metabólicas: mantenimiento de los niveles de Calcio en el organismo.

Principales lesiones del sistema óseo:

• Pérdida de masa ósea

Como ya se ha mencionado, el hueso es un tejido vivo, que está en constante renovación; por un lado se forma hueso nuevo y, simultáneamente, se destruye el hueso envejecido.
Cuando el equilibrio entre estas situaciones se rompe, bien porque disminuya la formación ósea, bien porque aumente la reabsorción, bien por ambas causas a la vez, el hueso sufre una disminución de su densidad.

Una disminución de la densidad de la masa ósea conlleva, irremediablemente un aumento de la fragilidad de los huesos y un aumento del riesgo de sufrir fracturas.

El FLÚOR estabiliza el cristal mineral y estimula los osteoblastos para formar matriz ósea nueva

Fracturas óseas

La causa más común de la fractura ósea es un traumatismo severo (impacto fuerte sobre el hueso), aunque también la pérdida de masa ósea es una causa habitual.

El FLÚOR participa en el mantenimiento de la integridad estructural de los huesos.
Mejora la absorción del Calcio.

2. SISTEMA ARTICULAR:

La movilidad del cuerpo humano es posible porque el esqueleto es articulado, es decir, porque los huesos que lo conforman están unidos por articulaciones.
Las articulaciones son los puntos de unión entre dos o más huesos. Además de permitir el movimiento ayudan a amortiguar las fuerzas que actúan sobre el cuerpo cuando este se mueve.

Suelen clasificarse en tres tipos:

– Articulación fija: no hay movimiento entre los huesos que la forman (por ejemplo: los huesos del cráneo).

– Articulación semimóvil: presentan un disco fibroso, cartilaginoso o menisco interarticular o ligamentos interóseos. El movimiento se reduce a un balanceo (por ejemplo: la columna vertebral).

– Articulación móvil: articulaciones con máxima amplitud de movimiento. Está formada por dos o más superficies esqueléticas que establecen unión, existe una cavidad que permite al hueso deslizarse o moverse en varios planos

Uno de los principales componentes de la articulación móvil son los ligamentos que producen la estabilidad de la articulación.

Los ligamentos son bandas de tejido elástico que, en casi todos los casos, unen los huesos en las articulaciones.

La alta elasticidad y resistencia de las fibras de colágeno permite a las articulaciones moverse sin distenderse demasiado, evitando así que los huesos se suelten.

Lesiones ligamentosas:

La lesión más común que sufre un ligamento son los esguinces.
Se producen esencialmente al forzar el límite máximo de movimiento de la articulación de forma que se distiende o se desgarra.
Los ligamentos no son estructuras con gran vascularización, por lo que su proceso de recuperación tras una lesión es más tardío.

El FLÚOR favorece que el ligamento recupere su posición fisiológica tras una lesión.
Una de las principales funciones del Flúor es conservar el calcio en los tejidos duros e impedir la fijación en tejidos blandos, por lo que reducirá las probabilidades de padecer calcificación de los ligamentos.

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