Nuestro Hígado

El hígado se encuentra en el hipocondrio derecho, es decir, en la parte superior derecha del abdomen. Pesa aproximadamente 1.5 kg y siendo uno de los órganos más grandes de nuestro cuerpo, es el único que tiene la capacidad de autorregenerarse.
Su importancia radica en las más de 500 funciones vitales que se han relacionado con el hígado, entre las que podemos citar:
• Convierte el exceso de glucosa en glucógeno de almacenamiento, es decir, en glucógeno convertible en glucosa para la posterior obtención de energía.
• Regulación de los niveles de aminoácidos en sangre.
• Producción de proteínas específicas para el trasporte de grasas a través del cuerpo.
• Regula la coagulación sanguínea.
• Está implicado en la producción de factores de inmunidad para hacer frente a las infecciones y la eliminación de bacterias del torrente sanguíneo.
• Crea, procesa y provee grandes cantidades de nutrientes y mantiene las necesidades de “combustible” del cuerpo.
• Se encarga de la depuración de la sangre frente a sustancias toxicas…
Cuando el hígado degrada las sustancias tóxicas o nocivas, los subproductos se eliminan hacia la sangre o la bilis. Los que se eliminan por vía sanguínea se filtran en los riñones y se evacuan en forma de orina. En cambio, los subproductos biliares van hacia el intestino y finalmente se eliminan en forma de heces.
Es, por esta función depurativa de sustancias nocivas de la sangre en el hígado, donde radica la importancia de hacer limpiezas a nuestro hígado. Pensemos que con la cantidad de funciones importantes de las que es responsable él sólo, cualquier situación que interfiera en su correcto funcionamiento tendría un gran impacto no sólo para con él, sino para todo el organismo humano.
Existen métodos depurativos para nuestro hígado a base de dietas desintoxicantes y hierbas depurativas que estimulan la secreción biliar. Pero parece ser que una de las más efectivas es la limpieza hepática basada en la medicina ayurvédica que llega a eliminar y se consigue expulsar los cálculos tanto biliares, como hepáticos. Ésta técnica la propone por el Dr. Andreas Moritz en su libro: Limpieza hepática y de la vesícula biliar, editorial Obelisco. Es un tema de mucha controversia, pero desde luego lo que está claro es que un tiempo alimentándose con alimentos más depurativos, a nuestro cuerpo le da más beneficio que perjuicio. Por lo tanto, desde árnica, recomendamos por lo menos tener no sólo una correcta alimentación, si no de vez en cuando dejar “respirar” un poco a nuestro hígado para que siga teniendo la vitalidad y salud que necesita para trabajar correctamente y se verá reflejado en todo nuestro organismo. No obstante, la mejor manera para hacer un cambio, aunque sea temporal, en nuestra alimentación es recurrir a profesionales de nutrición o naturopatía.

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